Candidaturas que se quedan, gobiernos y sociedades que cambiarán

Continuando con los comentarios basados en revisiones bibliográficas y enfocados para el quehacer de candidaturas varias que se desarrollarán durante este año en Chile, deseo traer al debate algunos nuevos textos.

En un artículo que ha publicado en el diario La Tercera el sábado 26 de abril de 2008, la periodista y escritora Patricia Politzer destaca que “resulta innegable que en el siglo XXI la política es y será mediática, sin embargo el imperativo de comunicar y de hacerlo con un mensaje directo que interese tanto a un rector de universidad como a la señora Juanita no significa vaciar a la política de sus contenidos. La política de verdad requiere un cuadro integrador, con coherencia, fundamento y armonía entre las distintas acciones sectoriales. Es lo que se llama relato, un marco que le dé sentido y trascendencia a la gestión pública eficaz”. Y agrega la destacada periodista que “mientras el debate se centre en escándalos y soluciones de corto plazo, los conflictos seguirán en las calles y al país le costará recuperar su dinamismo. Sin una política potente y motivadora, unida a una gestión eficiente, las acciones aisladas y los errores seguirán transformando cualquier relato en caricatura”.

Gestión eficiente. Hay que tener presente esto al momento de leer una columna de opinión de Patricio Arrau, doctor en economía y consejero de Giro País, publicada en La Tercera el sábado 5 de abril de 2008, en la cual señala: “No existe una decisión de política pública que sea meramente técnica, a secas. En un Estado complejo como el nuestro, existe un importante conjunto de políticas públicas que requieren de un sustento muy técnico. En ese contexto, los profesionales especializados en las distintas disciplinas adquieren una muy importante influencia en las decisiones políticas”. También señala Patricio Arrau que: “Hoy ha emergido una peligrosa crítica de base populista a las decisiones de contenido técnico y un conjunto de acciones políticas sin más fundamento que la lucha por el poder. Frente a esta preocupante tendencia a la descomposición de nuestra clase política, esperemos que la sabiduría del electorado corrija la situación en un tiempo más”.

Hacer las cosas bien y corregir lo que se ha hecho mal vendría siendo el norte de las candidaturas que se resolverán de cara a la ciudadanía entre fines del 2009 y comienzos del 2010. No es ninguna novedad, es cierto, pero cabe destacarlo, porque en medio de la crisis actualmente económica, hay muchos mensajes que se dan entre los emisores y receptores del mundo político, el conjunto de los cuales puede abarcar mucho más que apretar el bien común. Hay quienes necesitan la mayor cantidad posible de votos y hay quienes necesitan el mayor nivel posible de bienestar, partiendo por una seguridad laboral, ahora esquiva. Pero veamos que dice Alvin Toffler en su libro “La Tercera Ola”, a propósito de todos esos desafíos sociales de la modernidad que nos toca vivir en nuestro país: “Divisamos la aparición de lo que podría denominarse una practopía, ni el mejor ni el peor de todos los mundos posibles, sino un mundo que es práctico y, a la vez, preferible al que teníamos. A diferencia de una utopía, una practopía no está libre de enfermedades, sordidez política y malos modales. Una practopía ofrece una alternativa positiva, revolucionaria, pero se encuentra dentro de lo que es realistamente posible de alcanzar. En el futuro practópico, se puede percibir una civilización que da acogida a la variedad racial, religiosa, y subcultural. Una civilización construida en gran medida en torno al hogar, que no se encuentra petrificada, sino vibrante de innovaciones y, sin embargo, que es también capaz de proporcionar relativa estabilidad para quienes los necesitan o los quieran. Una civilización situada ante opciones históricas sin precedentes e inventar nuevos modelos éticos y morales para abordar cuestiones complejas. Difícil pero no imposible”.

Un principio vital de la política -agrega Toffler en su mencionado libro- tiende a deshacer el atasco decisional y situar las decisiones donde deben estar. Esto y no simplemente el cambio de líderes es el antídoto a la parálisis política. Para remediar el atasco decisional, consecuencia de la recarga institucional, se necesita repartir las decisiones y distribuirlas más ampliamente, variando el lugar donde ellas son tomadas, según lo exijan los problemas”.

Internet se ha ganado el derecho a ayudar a gestionar el espacio político, desde el momento en que ayuda a la toma de decisiones no necesariamente en el escritorio del candidato político de hoy, que bien pudiera llegar a ser el tecnócrata del mañana. Candidato que debe asumir en su proyecto muchas nuevas cosas, como por ejemplo: La nueva fuerza de lo local y ciudades fragmentadas; El hacia dónde vamos es incierto; La política y la economía siguen integradas; La toma de decisiones sigue centrada en el Estado, pero éste pierde el monopolio de la fuerza; Los servicios públicos viven asimetrías informativas; Actores de la confrontación: organizaciones, individuos, Estado; Las demandas sectoriales dispersas. No hay sujetos unificadores, etc. Todo lo cual es analizado en detalle por Alejandro Vial en un estudio que incluye en el libro “Informática, Internet y Política”, editado por Gerardo Caetano y Ruben M. Perina, el cual puede descargar aquí http://www.oas.org/sap/publications/2003/claeh/claeh_internet/oea_claeh_internet.pdf

 

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