Compensan CO2 en Brasil con proyectos de energía renovable

Los combustibles fósiles representan una parte comparativamente pequeña de la matriz energética de Brasil, gracias a un sistema de instalaciones hidroeléctricas que abastece el 84 por ciento de la electricidad del país, y una industria de etanol que produce cerca del 40 por ciento del combustible de transporte. Sin embargo, estas fuentes renovables convierten a Brasil en un país vulnerable frente a las sequías, por lo que el gobierno ha estado trabajando en diversificar su matriz energética con el fin de garantizar la seguridad, la confiabilidad y la asequibilidad en el abastecimiento de electricidad. Brasil agregará 1.080 megavatios (MW) de capacidad de generación eléctrica en los estados de Ceará y Maranhão con la construcción de dos plantas termoeléctricas a base de carbón parcialmente financiadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El carbón es una fuente de energía abundante y comparativamente barata, que por décadas será parte de la matriz energética de muchos países, incluyendo aquellos de América Latina y el Caribe. Dada la creciente preocupación sobre el papel de las plantas termoeléctricas a base de carbón en la producción de gases de efecto invernadero, el BID se propone financiar aquellos proyectos que utilicen las tecnologías disponibles más apropiadas para incrementar la eficiencia de las plantas y disminuir el consumo de carbón y emisiones relacionadas.

El BID contribuirá con US$197 millones de su propio capital a los proyectos del sector privado, que costarán un total de US$2,800 millones. El Banco proporcionará un préstamo de tipo “A” por US$147 millones a Porto do Pecém Geração de Energia S.A. (“Pecém I”) y otro préstamo, también de tipo “A” por la suma de US$50 millones a UTE Porto do Itaqui Geração de Energia Ltda. (“Itaqui”). Pecém I está conformada por un consorcio encabezado por EDP-Energias do Brasil S.A. y MPX Energia S.A.  Itaqui es manejada por MPX Energia S.A. También tramitará préstamos de tipo “B” por hasta US$314 millones con varios bancos internacionales. Se espera que el banco de desarrollo nacional de Brasil, contribuya al financiamiento de los proyectos con un préstamo en moneda local de aproximadamente hasta US$1,5 mil millones. Para 2012, Pecém I e Itaqui agregarán 720 MW y 360 MW, respectivamente, a la red de energía eléctrica nacional, y ambas forman parte del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) del gobierno brasileño.

 Al aprobar los préstamos, el BID buscó reconciliar los dos objetivos: abastecer la creciente demanda de energía de sus países miembros, y mitigar responsablemente las fuentes de emisiones asociadas con el cambio climático. Y es que para satisfacer la demanda anticipada, el abastecimiento de electricidad en Brasil necesita crecer por cerca de 4.500 MW por año, de acuerdo a estimados gubernamentales. Estas nuevas plantas, que venderán energía a 32 empresas distribuidoras que tienen una base combinada de clientes de más de 158 millones de personas, contribuirán de manera significativa al cumplimiento de este objetivo.

Una condición para la participación del BID en cada proyecto fue que los patrocinadores acordaran desarrollar e implementar un Plan de Reducción de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero. Este plan incluirá la construcción de proyectos de energía renovable para compensar aproximadamente 10 por ciento de la emisiones anuales de gases de efecto invernadero producidos por las plantas de Pecém I e Itaqui. Bajo el plan, estos proyectos de energía renovable cumplirán con criterios de elegibilidad establecidos en el Marco de la Organización de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para compensaciones de emisiones de carbono.

Con el propósito de asegurar que las emisiones reguladas cumplieran tanto las normas brasileñas, como las rigurosas Directrices Ambientales, de Salud y Seguridad para las Plantas Termoeléctricas aprobadas en diciembre de 2008 por el Grupo del Banco Mundial, el BID solicitó que se hicieran enmiendas específicas al contrato de adquisición de equipos, ingeniería y construcción de las nuevas plantas. Las plantas también usarán carbón importado con altos índices de calor y bajo contenido de ceniza, sulfuro y mercurio.

Como parte de su financiamiento, el BID también apoyará el desarrollo de proyectos experimentales, tipo piloto, de reducción de gases de efecto invernadero. Uno de estos proyectos pilotos podría contemplar el uso de microalgas que consumen CO2 para producir biomasa, la que posteriormente podría ser cosechada y convertida en biocombustible. Dicha institución estimulará la transición hacia plantas de generación eléctrica a base de combustibles fósiles que tengan menor impacto climático, en asociación con otras instituciones de desarrollo multilateral, a través de iniciativas como el Fondo Limpio de Inversión (CIF, por sus siglas en inglés) y el Fondo de Tecnología Limpia (CTF, por sus siglas en inglés), que financiarán esfuerzos para aumentar la escala del despliegue, difusión y transferencia de las tecnologías de bajo carbono.

Si le interesa, puede Ud. leer el artículo Universia Business Review. Eficiencia y ahorro energético: contribución del sector de las tecnologías de la información

 

 

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