Banco Interamericano de Desarrollo destaca oportunidades económicas para la juventud

En el primer día de actividades previas a la 50ª reunión anual de su Asamblea de Gobernadores, que se celebra aquí del 27 al 31 de marzo, el Banco Interamericano de Desarrollo destacó el impacto de tres exitosas iniciativas para brindar oportunidades económicas a la juventud.

Las personas menores de 30 años, que conforman más de 40 por ciento de la población de América Latina y el Caribe, tienden a tener tasas de desempleo mucho más elevadas que la población general y menos ventajas para abrirse camino por su cuenta en una región con menores índices de empresarialidad que otras regiones del mundo. El BID, como la principal fuente de financiamiento a largo plazo para proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe, apoya una amplia gama de programas que atacan distintos escollos económicos que enfrentan los jóvenes de la región.

Tres de tales proyectos fueron presentados el miércoles, abriendo una serie de eventos y seminarios organizados por el BID en preparación de la reunión de su Asamblea de Gobernadores, compuesta por representantes de sus 48 países miembros. La primera iniciativa involucra a jóvenes caficultores en Colombia, un país famoso por su café de alta calidad. No obstante su larga tradición, la industria cafetalera colombiana tiene una población de caficultores que está envejeciendo y es menos propensa a adoptar nuevas tecnologías. El BID apoya mediante un préstamo de US$ 6 millones un programa de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (FNCC) para ayudar a jóvenes de condiciones humildes a convertirse en exitosos caficultores a pequeña escala. El programa fue lanzado en el 2007 y ya ha atraído a más de 200 jóvenes hombres y mujeres para sacar adelante fincas en siete departamentos.

El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, y autoridades del gobierno nacional y del departamento de Antioquia se trasladaron hasta Salgar, una zona cafetera a unas dos horas de Medellín para visitar una finca comprada por el programa y transformada en una cooperativa. La organización cuenta con 245 jóvenes miembros, quienes recibieron capacitación, servicios de extensión de la FNCC y acceso al crédito de entidades financieras. En un breve lapso han logrado quintuplicar la producción de la finca. Con parte de sus ganancias están comprando la propiedad. “Juan Valdés recorría valles y colinas de Colombia en su burro, recolectando café. Sus hijos e hijas —porque muchos de quienes participan en este programa son mujeres— andan por sus fincas con una computadora”, comentó Moreno. “Esta no debe ser una experiencia única. Debe ser una experiencia para repetir en otras zonas cafeteras de nuestra región que enfrentan desafíos similares”.

Jairo Herrera fue uno de los primeros miembros de la cooperativa. Como muchos de sus colegas, nació en el campo pero tuvo que buscar trabajo en la ciudad. “Antes tenía que estar buscando empleo en todas partes. No tenía estabilidad”, dijo a los visitantes. “Ahora estoy aquí y estoy feliz. Esta es mi tierra”.

El gerente general de la FNCC, Gabriel Silva, comentó que el préstamo del BID le había permitido a la federación apalancar más recursos de entidades financieras comerciales para ampliar el programa y el acceso al crédito, uno de los principales obstáculos que enfrentan los pequeños productores rurales. Luego de regresar a la capital antioqueña, Moreno tuvo un encuentro con 30 jóvenes emprendedores de Bogotá, Cali y Medellín que participaron en Jóvenes con Empresa, un programa apoyado por el Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del BID y la Fundación Corona, una destacada entidad filantrópica colombiana. Este programa fomenta la iniciativa empresarial entre los jóvenes en esas tres grandes ciudades colombianas, ofreciéndoles capacitación en administración de negocios, apoyo para la preparación de planes de negocio y acceso a una red de asesores e inversionistas “ángeles”.

En los últimos cuatro años Jóvenes con Empresa ha facilitado la creación de 470 empresas que emplean a más de 2.900 personas y tienen ventas de más de US$ 4,2 millones.

La promoción del espíritu empresarial, especialmente entre los jóvenes, es uno de los objetivos del FOMIN, que se especializa en las micro y pequeñas empresas. Desde su creación en 1992 el FOMIN ha invertido más de US$ 50 millones en decenas de proyectos para ampliar las oportunidades económicas para los jóvenes. Una de sus iniciativas más ambiciosas es un programa de capacitación y colocación laboral para jóvenes basado en entra 21, un reconocido programa de capacitación juvenil. El programa se lleva adelante en numerosos países de la región, bajo el liderazgo de la International Youth Foundation y con apoyo de gobiernos locales, ONG, empresas e instituciones privadas. Entra 21 brindó capacitación a más de 19.000 jóvenes; el nuevo programa espera beneficiar a por lo menos 50.000 jóvenes, llevando a mayor escala las acciones de la iniciativa original y llegando a personas en zonas rurales, afectadas por conflictos internos o que padecen de discapacidades físicas.

 

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