Nuevos planteamientos son generados para el concepto de Familia a partir de la función de la mujer

familia.jpgEn un mundo tan cambiante como el que enfrentamos en la actualidad, la familia se constituye en aquel lugar que proporciona la estabilidad necesaria para detenernos y reencontrarnos con nosotros mismos y con quienes amamos, recuperando fuerza y sentido para seguir luchando por los objetivos propuestos”, plantea Susana Arancibia, profesora de la Escuela de Trabajo Social y docente del Magíster Familia, Infancia y Adolescencia de la Universidad del Pacífico.


Lo anterior, tomando en cuenta que el 15 de mayo se celebra el Día Internacional de la Familia, que fue instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, reflejando así el importante rol que se le asigna a esta como vehículo de formación, sociabilización y de aprendizaje para la buena convivencia. En opinión de Arancibia: “En Chile, en la época de la colonia, se tenía como referente una familia extendida, gobernada por el hombre de la casa, principalmente en los temas externos a ella, a quien se le vinculaba la representatividad de la misma. Si bien la mujer era la ‘dueña de casa’ y manejaba todos los temas asociados a esta (los niños, la servidumbre y otros), finalmente daba cuenta a su marido de las actividades o eventualidades sucedidas”.


“Ya en los años 40 y 50, con la nuclearización de las familias, la mujer intenta emular el rol de la “house wife”: buena madre, buena esposa, mujer ejemplar; mientras, el hombre mantiene las funciones productivas y representativas de la familia -agrega la referida académica - “El espacio de la mujer no cambia mucho al interior de las familias en la década de los ´60, aunque se incrementa el trabajo femenino informal producto del gran éxodo del campo a la ciudad generado en nuestro país y de la necesidad de muchas familias migrantes para subsistir. Sin embargo, la mayor parte de las mujeres continúan en sus hogares”.


Es en la década de los años 80, y cuando Chile vive una grave crisis económica, “La situación vivida en dicha época obliga definitivamente a la mujer a salir de casa a buscar trabajo, lo que es decisivo en la configuración de la familia, ya que el país no estaba preparado para el éxodo de las mujeres fuera de sus hogares -explica Susana Arancibia, quien agrega que en este tiempo, los hijos muchas veces quedaron al cuidado de terceros, de hermanos mayores o simplemente solos en sus casas después de la jornada escolar, y tampoco existían programas para apoyar tal situación; es cuando surgen entonces los Centros de Atención Diurna (CAD).


En ese tiempo, los hombres, la mayoría jefes de familia, al quedar cesantes no lograron asumir el rol de dueños de casa. “Así la mujer cumple doble jornada, realizando el trabajo remunerado y las funciones propias de su hogar. Pero una vez superada la crisis, las mujeres en su gran mayoría no dejaron sus trabajos, generando un escenario nuevo para la configuración de familias. Ahora existían dos sueldos, pero persistiendo la misma jerarquía de antaño. Con el paso del tiempo las mujeres se han independizado y exigido un trato igualitario respecto de sus compañeros. Es así como en la actualidad, desde la perspectiva legal, primero se logra legislar sobre el divorcio y eliminar la distinción que existía sobre los hijos dependiendo de su origen (legítimos, ilegítimos y naturales). Hoy todos son hijos ante la ley. Además, se propicia la co-parentalidad o responsabilidad compartida hacia los hijos. Esto implica que los padres no solo deben aportar con dinero para la mantención de los niños, sino que ser parte presente de la crianza y educación de los mismos. Igual tenor tiene la ley relacionada con el fuero maternal, cuyo objetivo es, por una parte, que la madre trabajadora pueda propiciar los cuidados necesarios a su hijo y, por otra, que no signifique un desmedro en su fuente laboral”, agrega Susana Arancibia.


Para la profesora de Trabajo Social, las cifras de empleo femenino son determinantes en los cambios de la estructura familiar actual. “En la actualidad, el porcentaje de mujeres laborando asciende al 48%. Si a esto se le suma el trabajo informal, es posible observar que en menos de 50 años el perfil de la mujer y la familia chilena ha cambiado radicalmente”. Existen múltiples definiciones de familia, dependiendo del prisma desde donde se observe y de la sociedad donde se encuentre. Sin embargo, señala que sí es posible identificar las acepciones más conocidas a nivel internacional.


Entre ellas, la Familia como núcleo fundamental de la sociedad, establecida en la Constitución Política del Estado de Chile. Por otro lado, la UNESCO agrega que al constituirse en la unidad básica de la sociedad, la familia desempeña un rol primordial en la transmisión de valores culturales y éticos como parte del proceso de desarrollo. También está la definición promovida por la ONU, que define que “Familia es una entidad viva entre cuyos miembros, de diferentes edades y generaciones, se establecen relaciones dinámicas. De esto se desprende que el Estado tiene la obligación de proteger a la familia, además de propiciar su fortalecimiento”, destaca Arancibia.


“Esta acepción es de muy amplio alcance y ha generado múltiples interpretaciones, desde las miradas más conservadoras, que la sindican como un intento por destruir a la familia, hasta los grupos más diversos, que la visualizan como un verdadero intento de integrar a todo tipo de familias, donde la procreación y los hijos no son necesariamente el rumbo a seguir”, finaliza la docente de la Universidad del Pacífico.

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