Falta normativa adecuada para lograr buena calidad de aire interior en edificios

edificio.jpgEn Chile, generalmente se utiliza como referencia la norma americana ASHRAE 62.1 para definir la ventilación adecuada que debe tener cada edificio según sea su destino final -hospital, centro comercial, oficina u otro- y es en base a ella que trabajan los proyectistas para dar una buena ventilación a los recintos, ya que define las tasas mínimas de ventilación y los niveles de calidad del aire interior para reducir efectos adversos en la salud.

Cuando los edificios nuevos o rehabilitados sufren de mala calidad de aire interior, algunas de las consecuencias de este problema son enfermedades alérgicas, pulmonares e infecciosas, con síntomas como dolores de cabeza, sensación de aire pesado, problemas en los ojos y ahogo.

Al respecto, Alejandro Ulloa, Gerente General de IPC y socio de la Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización, señala: “En cuanto a la calidad del aire interior, se establece un procedimiento con un enfoque de diseño basado en el desempeño del edificio y su sistema de ventilación para mantener concentraciones de contaminantes específicos por debajo de ciertos límites determinados previamente con el propósito de alcanzar una calidad de aire interior aceptable para los ocupantes del edificio”.

Junto con explicar que el desafío para la Cámara Chilena de Refrigeración y Climatización, es trabajar con los demás actores de la industria para aunar criterios que permitan elaborar una normativa, así como velar por la buena práctica de las instalaciones de estos sistemas, según Ulloa, ASHRAE especifica que los sistemas de ventilación deben ser diseñados para evitar la absorción de contaminantes, minimizar el crecimiento y dispersión de microorganismos, y si es necesario, para filtrar las partículas.  Sin embargo, Chile no cuenta con una normativa que regule la implementación de los sistemas de ventilación, climatización y refrigeración de un edificio.

“Lo que sí existe en Chile es el decreto Nº 594 del Ministerio de Salud que define las tasas de ventilación en lugares de trabajo, dando sólo parámetros generales. Por ejemplo, se detalla que todo lugar de trabajo deberá mantener, por medios naturales o artificiales, una ventilación que contribuya a proporcionar condiciones ambientales confortables y que no causen molestias o perjudiquen la salud del trabajador, se define una tasa de ventilación de 6 a 60 Renov/hr según sean las condiciones ambientales existentes”, señaló Alejandro Ulloa.

Sin embargo, trabajar en una norma es un proceso largo ya que son muchas variables las que hay que acotar, desde muros y ventanas, hasta el sistema de ventilación del recinto, la eficiencia energética y el ahorro de energía. En este sentido, Ulloa agrega: “Hoy todo se define con normas o recomendaciones extranjeras por tanto es urgente sacar una normativa propia en esta materia, es una de las especialidades más pobres en términos normativos a pesar de que es la que más energía consume en un edificio. Debemos definir parámetros que nos obliguen a cumplir y lograr que cualquier sistema de ventilación que se implemente, sea eficiente porque actualmente hay muchos edificios que se publicitan bajo un concepto de eficiencia energética y resulta que ponen dos paneles solares y creen que con eso es suficiente porque no hay nadie que regule el tema y el público general cree en algo que no es tal”. 

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